Los samuráis eran guerreros del Japón medieval al servicio de un señor feudal quien les pagaba y daba apoyo total. Ellos constituían su fuerza protectora, administraban el orden, sin miedo, apoyados en sus vastos conocimientos marciales. Eran respetados, temidos, traían consigo unas tablillas que atestiguaban su linaje y su legendaria espada, cuyo origen era místico, la constituían aleaciones de metales, que eran restos de meteoritos astrales.

Años posteriores, desaparecieron los señores feudales y muchos samuráis quedaron desempleados, vagando por el Japón, formando el grupo de ronins que fueron incorporados por personas adineradas, sintiendo gran orgullo, fidelidad y una nueva vida. Sus hijos heredaron sus mejores cualidades tales como fiereza, valor, orden, honestidad, lealtad; cruzando esa herencia la barrera del tiempo, del ADN, de las leyes mendelianas, sin mayor complicación.

Esos rasgos solo son transmitidos cuando existe una conciencia cósmica cuántica ancestral; así debemos ser fuertes, inamovibles ante toda desgracia, pero valientes. Una sola idea fija dobla una o más voluntades humanas. ¿Quieres ser oveja, pastor ovejero o lobo feroz? ¡Elige!

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